A principios de diciembre, la UNESCO nombraba a la pizza napolitana, considerada el primer street food del mundo, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Para celebrarlo, vamos a compartir con vosotros los consejos y trucos que nos ha dado un auténtico pizzaiolo para hacer una pizza napolitana de verdad. Un dato clave para conseguir una auténtica pizza napolitana es dejar los bordes altos y gruesos, para saborear también los encantos de esta masa.

Lo más importante es la masa de la pizza. Una buena pizza napolitana tiene una mezcla entre agua, harina y levadura muy concreta. Cada pizzero busca alterar esta fórmula para conseguir su toque único, pero muy pocos son capaces de encontrar la fusión perfecta. Hay pizzas muy sabrosas, pero muy pocas son las que consiguen colarse en el Olimpo de la pizza gracias a la masa.

El segundo dato clave de la pizza napolitana es el momento de amasarla. Hay que hacerlo de una forma muy concreta, abofeteando la masa para que sea uniforme. Una vez tenemos lista la masa, hay que dejarla fermentar más de 30 horas sin meterla en la nevera. Una vez esté bien amasada y haya fermentado, añadimos los ingredientes, y al horno. Lo pizzaiolo más puristas saben que para que preparar una pizza digna de ser considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad los tomates tienen que ser de San Marzano y la mozzarella de búfala con denominación de origen de Campania.

Para que la pizza tenga el toque perfecto de crujiente, es clave que se cocine en un horno de leña a una temperatura de entre 450 y 480 grados. Nunca a mayor temperatura, ya que sino la mozzarella y el tomate se fundirían de forma que, visualmente, la pizza perdería calidad.

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